sábado, 16 de abril de 2011

El Riesgo


                                         Foto :Web


Flotan sus pies en el aire,
ingrávidos se posan sobre el fino alambre.
Una danza en el vacío.
Consciente del peligro el equilibrista se supera,
porque sin riesgo no hay éxito.
Haciendo cada día algo diferente,
cada mes algo especial y una locura cada año.
Todo esto sin perder el equilibrio,
 bailan los valientes sobre el cordel suspendido entre la vida y la muerte.
No hay defectos permanentes, sino un orgulloso ejército de errores pasados,
presentes y futuros.
Equivocaciones puntuales que enseñan y enriquecen sin arrepentimientos.
Decisiones erróneas en un punto determinado, algunas con lesiones irreparables,
apartando peligros inexistentes, nos hacen andar con cautela.
Dirigidos por la experiencia de la práctica, de la  probada eficacia, rehusamos el riesgo.
Abrazados al alambre, aterrorizados por el abismo, seguimos colgados de nuestras incapacidades,
porque el que nada arriesga nada gana.
Quedarse en el punto de partida siempre es perder, porque quien no avanza, retrocede.
La soledad del equilibrista que confía en sus movimientos, es el premio a su conquista.


 

1 comentario:

  1. El riesgo de la caída es siempre menor a la recompensa del éxito.

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