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sábado, 6 de septiembre de 2014

Llueve




Aún está claro el día. Hay una luz intensa que me permite escribir sin las recurridas gafas, que a la luz del flexo son imprescindibles.
Como un oscuro ejército escondido tras el humo de los cañonazos, se van acercando los nimbos de la tormenta, avanzan inexorables; un cambio en el viento anuncia su llegada. Recojo mis papeles y me pongo a cubierto esperando la inminente lluvia, parece que los animales y alimañas campestres hacen lo mismo y van desapareciendo en sus secretos escondrijos.
El cambio brusco de las condiciones de la naturaleza, de lo seco a lo húmedo, podría parecer una hecatombe, una tragedia, al que asiste por primera vez a una transformación semejante.
La luz azul se ha retirado y el viento aumenta su fuerza en el batir de las hojas de los árboles, que bailan una ensayada coreografía. Un cielo gris cambia el color de las aguas del río, haciendo oscurecer las sombras de las barcazas temblorosas amarradas en el embarcadero.
Un fogonazo silencioso rasga por un instante la negra capota del cielo y una lluvia suave se posa sobre los campos y los tejados, a penas una cortina de encaje difumina el paisaje.
La tierra sedienta absorbe la primera oleada de agua fresca, desprendiendo un perfume de agradecimiento, pero en el camino asfaltado, donde rebotan las gotas como balas perdidas, se forman las primeras burbujas mientras la lluvia arrecia.
Con el cambio de luz, cambian los sonidos de la naturaleza. Los pájaros enmudecen y ahora se escucha el repiqueteo del agua tras los cristales. Una nueva sinfonía, precedida por un monótono redoble, se apodera de la escena, en la obertura pueden oírse los estruendosos timbales procedentes de un choque en cadena de las negras nubes.
Podía parecer una tormenta cualquiera, aunque todas son diferentes, si no fuera una fiesta para el niño descalzo que danza bajo la lluvia con la boca abierta hacia los cielos, empapado por el maná desconocido que recorre su rostro y su pelo.

miércoles, 29 de enero de 2014

Marea baja




Hay un lugar donde el agua se aleja de la orilla dejando al descubierto estrellas y caracolas marinas. No hace mucho tiempo que inundaba las raíces de los manglares, que ahora permanecen sedientos.
Hay un lugar donde las Musas se enfrentaron con las Piérides en un concurso de canto y la belleza de sus voces hizo crecer las orgullosas montañas. Cantos de esperanza cuando la marea baja, y las aguas se retiran a profundidades lejanas.
Hay un tiempo para pensar, un paisaje yermo donde antes hubo cosecha y que ahora permanece en barbecho.
Hay marea baja y la tierra se esponja y emerge haciendo las orillas más anchas. Cuando retroceden las aguas, dejan el fértil limo del fondo que se fecunda con nuevas ideas de las que surgirán caudalosos ríos que se irán llenando de vida.
Hay rugidos de resaca que claman a los vientos de poniente, para que les envíe la unidad y la fuerza necesaria para volver a atacar el rompiente.
Hay anfibios sueños sumergidos en tenebrosas aguas estancas, que esperan salir a la luz, como crisálidas de mariposas blancas.
Hay un pescador en la orilla que espera, con infinita paciencia, a que suba la marea.
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domingo, 11 de noviembre de 2012

El dominio de la luz







Un latido por segundo. 7 mil millones de pulsaciones cada segundo en el tambor de los corazones humanos. Si pudieran oírse todos juntos sería ensordecedor.
El hábitat está saturado, superpoblado y cada vez más envejecido, los recursos  naturales se agotan por un consumo desmedido. Parecen las condiciones ideales para la extinción de cualquier especie.
Pero el ser humano sigue soñando con prosperar, con un mundo feliz, en alejar a la muerte, creyéndose indestructible. Solo conoce la realidad que le dan por televisión, viviendo ahí frente a un mundo de plasma día tras día, comiendo lo que la TV dice lo que hay que comer y cómo hay que comer, educado por lo que la TV enseña y creyendo lo que cuenta como a un dios o un profeta.
Ya se ha conseguido la tecnología de bolsillo y los teléfonos inteligentes que a menudo son más inteligentes que los que los usan, van junto al humano a todas partes, en ellos están sus relaciones, sus contactos y sus negocios.
El hombre ha dominado la luz, pero no la sombra del futuro.

martes, 18 de septiembre de 2012

Nada

No se puede decir que poco a poco la NADA se fue llenando... porque desde el primer momento, en el mismo instante en que una partícula de materia entra en la nada; ésta se destruye y desaparece, como desaparece el silencio con la primera sílaba de la voz.
Cuando la NADA se rompe, lo hace con gran explosión, dando origen a infinitas partes de algo que lo llena todo. Quizás pudo ser éste el origen del Big Bang, de tal forma que la NADA sea lo que le precede y por tanto sea la NADA el origen de todo, lo que vive y lo inane. Hay múltiples y contradictorias teorías al respecto.
Se dice que solo la vida engendra vida, pero ésto, que es válido para los humanos y los mamíferos, empieza a cuestionarse a medida que se va fragmentando la vida microorgánica hasta llegar a la reproducción monocelular bajo determinadas condiciones físico-químicas.
La NADA es el eco del silencio. El vacío absoluto dispuesto a llenarse a costa de su destrucción.
 A medida que el universo se expande hacia la NADA, ésta se comprime preparándose para la próxima gran explosión y así en una infinita sucesión de expansión-compresión-explosión.
Puesto que de la NADA venimos y a la NADA vamos, debiéramos aprovechar al máximo esta oportunidad que nos da la existencia, inventando otros cuentos chinos sobre nuestro origen y sobre nuestro destino. para reírnos juntos de este, y otros disparates.


jueves, 19 de julio de 2012

ORO Y CARBÓN


ORO Y CARBÓN

Con la presencia de las rosas, el jardín se convirtió en un joyero.
Islas de luz ondulan en el mapa de los castaños donde despuntan las corazas de las grandes semillas y el calor pesa sobre los rubios campos castellanos.
Madura el verano en los caminos ribeteados de retama y amapolas, ignorando a los humanos que lo ignoran.
Un solo hombre avanza agradecido a esta belleza efímera a quien debe su felicidad,
los girasoles avergonzados ante su mirada, vuelven la cabeza hacia el poniente y las florecillas agotadas saludan a sus pies ligeros que desfilan como icebergs sin apenas rozar el fondo del camino.
En un lejano cerro surge de entre los trigos el antiguo campanario tanto tiempo enmudecido de una ermita. El camino se aproxima a humildes ruinas de tapial y adobe de lo que pudo ser un día una aldea innoble.

Al otro lado del otero, se extendía largamente la tristeza.
Asolado como un campo de batalla ceniciento de árboles caídos y pavesas, se presentaba un paisaje incierto como una caldera en ascuas del infierno. Todo del color de la muerte permanecía inmóvil hasta el horizonte.
Las llamas sembradas en los rastrojos fructificaron en negra cosecha que desbordó las lindes de los campos hasta el río.
Una lágrima rodó y se hizo humo antes de llegar al suelo.
Las aguas del río marcaban un encaje divisorio entre el oro y el carbón, y cantando se enredaban con una triste canción que parecía decir “Qué hermoso debió ser amarte!”.

sábado, 11 de febrero de 2012

E S P A C I O

El espacio. Tan concreto como la distancia y tan relativo como el tiempo.
Nos une y nos separa. Nos ubica y nos desorienta.
Mirando el suelo, tomando conciencia del espacio que se ocupa sin otras presencias que lo reduzcan,
ese pequeño espacio, va creciendo al levantar la mirada, va convirtiéndose en paisaje hasta perderse más allá del horizonte.
La soledad siempre alberga una esperanza que la aparte y convierta ese espacio en un espacio compartido. Pero también necesita un pretexto para volver cuando el espacio se hace demasiado pequeño y se transforma lenta e inexorablemente en un infierno.
Todo lo visible y lo tangible ocupa su espacio que a su vez es engullido por otro espacio mayor que va aumentando, por encima del espacio sideral, hasta el infinito.
Hay espacios invisibles pero sensibles como un intervalo de silencio entre dos notas.
Un espacio separa cada palabra escrita de la siguiente, otro más pequeño, separa las letras, otro cada verso y al final del texto habrás pasado por mil espacios sin darte cuenta y sin moverte de tu propio espacio.

viernes, 10 de febrero de 2012

SIN TIEMPO






Un día dejó de pasar el tiempo.
La noche se detuvo.
En su lugar se fue instalando una densa niebla blanca, al principio, gasa; después, sudario.
Los ojos abiertos a la nada.
El tiempo quedó vacío de horas.
El espacio interior se volvió peligroso de vértices y aristas, entre los que vaga la conciencia.
La inquietud se miraba las manos sin pensamientos.
Tan solo los pasos en el camino hacia adentro,  rompían el aire espeso.
Ya no hay prisa por llegar primero, nadie espera en los andenes del alma.
Los minutos se suspendieron de las cuentas de un rosario.
En la sala donde se aloja lo más íntimo del ser, todo está en calma.
Los ecos de la vida, son cada vez más lejanos,
sus luces difusas, como un ocaso temprano.
Sin temor a la conciencia, se enfrenta la ira y la culpa para terminar en un pacto tácito de aceptación mutua.
Nada sucede en un instante sin tiempo.
Solo el silencio.

jueves, 9 de febrero de 2012

TIERRA





La tierra, la alfombra que pisamos y pisoteamos.
Minúscula gota en el diluvio del universo.
Bola loca que gira y gira en el delirio de su órbita.
Hogar, vertedero y alimento, polvo y roca
Madre maltratada, perforada, violada y dividida en millones de pedazos de propiedad privada.
La tierra es el espacio donde sucede la vida, todas las vidas.
De tierra es el suelo firme y el fondo de los océanos, las dunas de los desiertos y los caminos que nuestros pasos dibujan.
Tierra! es el grito del vigía, más allá del horizonte, al final de la travesía.
Así como sostiene la vida que en ella nació, la tierra oculta la muerte, a todas las muertes pues reclama aquello que le perteneció y aún después de la vida le pertenece.
Que se vayan al limbo las almas, los sueños, los miedos y los amores, ¿que le importa a la tierra?, nadie se llevará nada de ella. Todo lo presta y todo vuelve a la tierra.
Generosa con quien la cuida y planta la semilla. Coqueta se viste de flores en campos y praderas, se perfuma de lluvias o se peina de nieve las altas crestas.
Recuerda que la tierra no es tuya sino que tú eres de ella.

miércoles, 8 de febrero de 2012

FUEGO




El fuego igual que atrae, espanta.
Precisa de la distancia, demasiado cerca abrasa como los besos,  de lejos te apremia su llamada.
Fuegos que se encienden con la mirada,
Fuegos fatuos que en el aire retroceden al aproximarse, como los horizontes.
Fuego de hogar y manta.
Fuego de labios en ascuas, que hacen de las venas azules, vapores magenta.
Fuegos que bailan.
Llamas verdes de azufre, danzarinas naranjas, lenguas vivas se elevan y se mezclan en el caos  de una coreografía improvisada.
Fuegos internos
Sin oxígeno ni aire, surgen a borbotones de las almas y los volcanes.
Dolientes fuegos.
Purifican brujas,vírgenes, diosas y mortales que se retuercen en un bosque de confesiones salvajes.
Fuego del rubicundo Apolo.
Extrañando las riendas de Faeton, se desboca el carro en el Olímpo sembrando la desolación.
El fuego tiene una carga dramática, mitológica, de fragua y martillo, de destrucción y nueva vida que resurge como Fenix entre las cenizas. Pero también es luz, calor y fiesta para chinos y levantinos, guardián en la noche y aquelarre de hechizos y buenaventuras, poder y símbolo de proezas y maratones.
Fuego humilde de una vela, "la única luz que se apaga sola".

lunes, 6 de febrero de 2012

AIRE




El aire como el amor,  te llena y te vacía.
Siempre está ahí, aunque no puedas verlo, te rodea con sus brazos invisibles, te abre el paso y se aparta para que ocupes su lugar, te atraviesa como una flecha de Cupido y deja de presionarte en tu ascensión.

El océano lo convierte en brisa que empuja las olas hasta besarte los pies, y en suaves remolinos flotan tus cabellos en su aliento.
Debieras de agradecer el aire transparente de la montaña, que se lleva los recuerdos y los besos que desde la mano soplaba, y a los céfiros de occidente que traen historias de lejanos lugares.

En su permanente movimiento arrastra las nubes y despeja los sueños, hace bailar a los árboles con la música de sus vientos.

Pero si el aire se enfada, se vuelve furioso y muerde las velas de las carabelas, arranca las tejas, levanta las faldas y asusta a los trinos que en él batían sus alas. Como el amor, también hace locuras, formando trompas y tornados, agresivos huracanes que hacen volar lo que debía de estar en el suelo como pavesas del fuego.
Cuando llega la calma, se posa rendido, dejando a la luz depositar sobre su cuerpo evanescente infinitos puntos dorados de atmósfera renovada.

El aire es un suspiro que pasa y se queda al mismo tiempo entre los humanos y solo se retira púdicamente cuando  dos cuerpos desnudos se juntan.

domingo, 5 de febrero de 2012

AGUA





El agua, como la energía, siempre es la misma. Se transforma en las formas que sabe, cambia de estado, se hace invisible, viaja por los cielos y dentro de los cuerpos, se esconde, pero nunca se extingue.

El agua es la vida, habita en todo lo que vive y es inmortal y eterna como la energía. Nada puede destruirla, se mezcla con lo impuro y ahí permanece y como la conciencia, se purifica.

Agua que corre y canta como si tuviera una infancia. se hace dura entre las piedras y los minerales, recorriendo grandes distancias sin cansarse. Aguas mansas como la experiencia, agitados torrentes hacia el abismo donde renueva su fuerza y su hidalguía y en su caída transforma el movimiento en energía.

El viaje no termina en el mar -que no es el morir- sino que cierra el ciclo allá donde el agua nunca duerme, donde se agita y se siente la respiración de las mareas mimadas por la luna.

Diosa madre de Venus a quien engendró con su espuma, creando la belleza y el amor. Nada pudieron contra ella Neptuno ni Poseidón.

Agua esquiva, que no se deja atrapar por los sentidos, incolora, inodora, insípida. Que no cabe en una cesta ni en un agujero en la arena, que se escapa de las manos como el tiempo y la energía.

Sin embargo, igual que da la vida, mata, y no distingue entre Narciso o Alfonsina, entre coléricos tsunamis o gélidos Titanics.

Tiene todos los colores de los cielos, de los ocasos, de los arreboles de las tardes de verano. Es el espejo del espejo de Selene y el reflejo del universo.

No es tanto como para adorar al agua, pero sí como para tenerla en cuenta.